Escuchando a Alexis Venegas... ("para qué negarlo") es cierto que me da inmensa nostalgia; los hombres se enamoran de sus ideas, las mujeres de sus sentimientos, escuché por ahí y es cierto... al menos a grandes trancos.
Quizás yo esté profundamente enamorada de mi amor, o lo he estado, eso es seguro... es bien fácil caer en amor por el amor para nosotras las lloronas creo yo... (y yo he sido los últimos 20 años). Las amorosas, las sensibleras, buenas alharacas, autocomplacientes, las vanidosas del sentir... estamos habituadas a ofrecer llanamente el escenario para generar grandes producciones trágicas incluso con pocos elementos.
Con más o menos parafernalia creo que toda mujer debe caer en el amor por su propio amor al menos una vez en la vida, es necesario creo yo, como lo son los golpes de adrenalina para afrontar los riesgos. Lo digo porque creo que solo satisfacer el vacío de la desvinculación física, como lo hacen los hombres, no la orienta a uno hacia el encuentro con su identidad femenina plena, que es escencialmente creadora, trascendente.
Digo orientar porque me parece que amar el propio amor es un primer paso en el camino de superar la nulidad del círculo para transformarla en espiral virtuosa. Amar el amor que siento por otro y añorar el amor que una vez alguien me tuvo, no es en estricto sentido amor por otro, sino más bien el coste de una deuda antigua de naturaleza similar: amor por mí.
Y en este punto me encuentro a mí: volitiva, pie forzado, amante de recuerdos y autocomplaciente, aunque mucho menos que la primera vez. Aquella vez que el viejo poetizo en el Barrio Inglés de Coquimbo, me bautizó Saudade.
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Agreed... Wow.
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