
Frustración, impotencia, mucha rabia, es lo que me salía con las lágrimas mientras me alejaba del hogar de los religiosos ignacianos...
Había estado preparando meses este encuentro con el padre Pepe, estaba muy nerviosa redactando unas preguntas que tenían que dejar fluir la corriente de sus valiosísima memoria... tratando de subsanar mis dudas apelando respetuosamente a experiencias seguramente dolorosas y al mismo tiempo dejando espacio para sus posibles giros, y estar atenta a los potenciales yacimientos de oro puro cuando me dejara ver sus vetas.
El día de la entrevista, punto a favor fuí puntual (cosa rara...), y me di cuenta de que su agilidad de pensamiento a los 90 años, sobrepasaba con mucho mi aturdimiento de las 9 de la mañana. A pesar de que no encontre a tiempo el papel donde llevaba las pautas, me acordaba bien de los temas que quería tratar y comencé con lo más general y primigenio, el "orígen del movimiento contra la tortura en Chile". Con su voz cálida, pausada y su palabra precisa, fue abriendo los caminos de su recuerdo y relatando con viveza aquellos episodios que le valieron le reconocimiento de la comunidad europea por su acción de paz.
¡Cuánta lucidez en un hombre, cuánta fuerza, cuánta entrega en el valor de sus andanzas, cuánta valentía y arrojo en nombre de lo más grande: el derecho a la dignidad, el respeto de lo más escencial, la lucha por el amor más humano: la vida.
"Aveces, nos tomaban detenidos, y habían golpes y huesos rotos. Pero nada de gravedad. Nosotros no oponíamos resistencia, aplicabamos el método de la no violencia activa de Ghandi"
...
"Las luchas eran dos: evidenciar en la sociedad la existencia de la tortura, que es peor que la muerte, que la gente supiera que eso existía y dónde existía. Y evitar que esto siguiera pasando, en muchos casos sólo conseguiamos lo primero."
Tantas veces me habló Cristina de que tenía que entrevistarlo... y no se equivocó, ahora le doy tantas gracias por moverme a esta experiencia... encontrarme con este hombre -cura, ídolo, maestro, no sé como llamarlo- me dejó con la sensación de haber conocido a un santo. El amigo cercano de Alberto Hurtado; el rebelde con causas del pueblo; el que se enfrentó con su familia para ser compañero de los humiles; el cura ciego que activaba las protestas; el que dijo, por sobre todo, si a la vida en tiempos cuando muy pocos se atrevían; el consecuente hasta la muerte; el viejito de ojos azules maravillosos que iluminan el paisaje; todo eso es para mi ahora el cura Aldunate.
Sentí mucho amor por la vida mientras escuchaba su relato, su presencia a un metro de distancia me irradiaba paz, sabiduría, ternura. Y también el intelectual de la Teología de la Liberación me demandaba preguntas con un espíritu juvenil. Su voz puso en mi alma también el dolor de la pérdida de sus amigos en la Villa Grimaldi... amigos cuyos cuerpos tuvo que reconocer en la morgue, mutilados, golpeados, desfigurados, quemados. Estas atrocidades pasaron en Chile, me repetía a mi misma, como si ya no lo supiera de sobra, tratando de asimilar todo en orden.
Tragando mi repudio contra ese pendrive que decía "memoria llena", y contra mi misma por que solo a mí me pasan estas cosas, me resigné a tener que terminar la entrevista después de haber pasado por el último tema que pretendía abarcar: el tratamiento de la memoria.
"Los chilenos debemos pasar por varios procesos antes del perdón... primero se tiene que saber qué pasó, con todas sus letras... luego tendrá que haber un castigo para los responsables y luego, si, los chilenos tenemos que mirar hacia el futuro juntos".
Cuando le dije, contra mi misma, que esa era mi última pregunta, siguió entregándome su testimonio, y mas quería borrar los archivos de ese pendrive que no era mio.... y entonces decidí asumir que la importancia del registro era tremenda pero el valor de escucharlo y guardar sus palabras irónicamente solo en la memoria también tenía un valor profundísimo en lo personal, más allá de cualquier instancia académica.... Y lo entendí como una paradoja, uno más de los ya habituales chistes crudos y sabios de la vida para mí...
Y denuevo respiré la belleza de ese instante que quedaría indeleble registrado en mi memoria, como uno de los más intensos, en ese jardin húmedo precioso de vieja casa patronal, a la sombra de una palmera chilena, con las aves cantando, bañandose y levantando el vuelo frutoso de libertad... con el testimonio de vida de uno de los más grandes entre los nuestros...
Para mí fue un honor, yo sé que para la madre Pilar también lo fue, porque conozco la sensibilidad de su corazón, se que nuestras almas quedarán impregnadas de la fuerza del amor por la vida de este hombre grande.
Me habría gustado tener los mejores medios para registrar todo aquello, mi vida chascona de nuevo me jugó una mala pasada...
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Yo Te Nombro Libertad
Letra: Paul Eluard (poeta de la resistencia francesa)
Musica: de J.F. Pagliaro.
contra la tortura Sebastián Acevedo
y de sus luchas.
Por el pajaro enjaulado
Por el pez en la pecera
Por mi amigo que esta preso
Por que ha dicho lo que piensa
Por las flores arrancadas
Por la hierba pisoteada
Por los arboles podados
Por los cuerpos torturados
Yo te nombro Libertad
Por los dientes apretados
Por la rabia contenida
Por el nudo en la garganta
Por las bocas que no cantan
Por el beso clandestino
Por el verso censurado
Por el joven exilado
Por los nombres prohibidos
Yo te nombro Libertad
Te nombro en nombre de todos
Por tu nombre verdadero
Te nombro y cuando oscurece
cuando nadie me ve
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad
Tu nombre verdadero
Tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor
Por la idea perseguida
Por los golpes recibidos
Por aquel que no resiste
Por aquellos que se esconden
Por el miedo que te tienen
Por tus pasos que vigilan
Por la forma en que te atacan
Por los hijos que te matan
Yo te nombro Libertad
Por las tierras invadidas,
Por los pueblos conquistados
Por la gente sometida
Por los hombres explotados
Por los muertos en la hoguera
Por el justo ajusticiado
Por el heroe asesinado
Por los fuegos apagados
Yo te nombro Libertad
Te nombro en nombre de todo
Por tu nombre verdadero
Te nombro cuando oscurece
cuando nadie me ve
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad
Tu nombre verdadero
Tu nombre y otros nombres
Que no nombro por temor
Yo te nombro Libertad
Un respetuoso homenaje, desde mi pequeño aporte, a los que con su vida engrandecen y engrandecieron a nuestro país luchando por una realidad más justa.
